Simón Besil es el director de Ahí viene el asesino, abuela!, un cortometraje de ocho minutos que ya comienza a destacarse en el circuito audiovisual. La obra fue presentada en el Festival de Cine de Miedo y Fantasía de Salto y cuenta con las actuaciones protagónicas de Mayra González y Eneida Rodríguez, directora teatral del grupo Abrocha Gorda.
El corto relata la historia de una abuela y su nieta, quienes tienen la costumbre de mirar películas de terror juntas. De manera accidental, la nieta termina ingresando dentro de una película, dando inicio a una trama surrealista en la que la abuela, armada con su conocimiento de los clichés del género, intenta guiarla para poder salir. Se trata de una comedia absurda de terror que combina elementos propios del horror con momentos de drama y humor.
El festival en el que fue presentado es de carácter internacional y contó con producciones de países como Colombia, Francia, Israel, Japón y Kazajistán, muchas de ellas en idioma original con subtítulos, lo que aportó un importante intercambio cultural.
La idea del cortometraje surge de una experiencia personal del director, inspirada en la pregunta de cómo sería estar dentro de una película de terror con pleno conocimiento del género, sumada a los recuerdos compartidos con su abuela viendo películas hasta altas horas de la noche.
El rodaje se realizó en tres locaciones: la casa de una amiga, la vivienda del director y el Hipódromo Municipal, elegido por su paisaje exterior. El proceso llevó varios meses, incluyendo la repetición de escenas que no convencían al equipo en una primera instancia.
Las protagonistas son de Artigas. Mayra González es estudiante de Educación Media, mientras que Eneida Rodríguez cuenta con una amplia trayectoria teatral y ya había trabajado con el equipo en producciones anteriores. Actualmente, el cortometraje se encuentra en etapa de circulación por festivales y no está disponible de manera pública debido a las exigencias de exclusividad. Próximamente será presentado en el festival Montevideo Fantástico, que se realizará en mayo.
La producción fue financiada íntegramente con recursos propios a través de Poiesis Producciones, una productora independiente. Según Besil, realizar cine en el interior implica grandes desafíos económicos, aunque en este caso el reducido elenco y las pocas locaciones permitieron concretar el proyecto.
Por su parte, Mayra González relató que esta fue su primera experiencia en cortometrajes y la vivió con gran emoción. Aseguró que ponerse en el papel frente a cámara fue un desafío intenso, pero gratificante, y que aceptar la propuesta significó cumplir un deseo que tenía desde chica. Ver el producto finalizado, afirmó, fue una experiencia conmovedora que la llenó de orgullo.